Terminar con el curso no significa terminar de aprender. Y tampoco terminar por aprender más sobre esta metodología.Ha sido un curso intenso, dónde con esfuerzo y tiempo he aprendido que invertir la clase no es sólo grabar un vídeo o grabar un podcast, estos y todos los artefactos, con los que también me he tenido que familiarizar, no son sino uno de los múltiples recursos que tiene el profesor para comunicarse con sus alumnos o para dejar al alumno ser el protagonista de su propio aprendizaje.
Así, el Flipped Classroom es una visión integral de la educación para lograr que el alumno tome la iniciativa en su compromiso e implicación. Además permite la personalización e individualización que tanto se está pidiendo en educación.
Permite además que el conocimiento no sea solo memorización, conocimiento basura, que se olvida cinco minutos después de entregar un examen. Implica repensar, por parte del maestro, cómo realizar actividades de manera que se trabaje la taxonomía de Bloom, que abarca todas las fases del ciclo del aprendizaje. Crear artefactos multimedia conlleva muchos de los verbos de esta taxonomía.
He aprendido que trabajar así implica también un trabajo coolaborativo entre los docentes y sobre todo entre los niños, el aprendizaje necesita del compartir y colaborar y de que se puede involucrar a las familias y al resto de la comunidad educativa.
Como aplicación en el aula tengo que decir que una de las cosas a las que me ha llevado este proceso mío de invertir mi manera de enseñar, es a repensar qué tipo de actividades quiero plantear para conseguir que se impliquen mis alumnos y hagan suyo un aprendizaje que les sirva para siempre, que no sea algo que olviden con el tiempo, que sea un aprendizaje que se pueda aplicar a su vida diaria. Para ello me guío de la tabla de verbos inspirados en la taxonomía de Bloom y en los artefactos digitales explicados.
Y por supuesto, voy entendiendo, gracias también a los proyectos compartidos con otros compañeros, que el Flipped Classroom se puede aplicar a todos las asignaturas y eso me lleva a repensar y a desear profundizar esta metodología para poder tratar temas de inteligencia emocional o competencia social. Sin duda contribuiría así, a crear una cultura de paz.

